Jul
15

CRONICA FELIZ DE UNA ESTADIA ANUNCIADA

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Fue la semana pasada y aun me parece que esta sucediendo, se me aviso que llegaría mi nieta a dormir conmigo, pero fue todo un maravilloso milagro. Quizás porque en esos días había estado algo deprimida.

Yo estaba pues con el corazón dispuesto pero ese día todo fue diferente, repentinamente un torbellino de luz, color, movimiento, risas como campanitas, irrumpió en el jardín y me sentí como Dorothy en el Mago de Oz, arrebatada por el remolino, que me envolvió y de pronto se detuvo pero con toda su luz brillando y las campanillas de risa ahora decían abuelita, abuelita.

Suspire y vi el rostro feliz de Ana Isabel rodeado de esa hermosa mata de cabello rebelde, alborotado y que oculta y deja ver el diamante de su mirada alternativamente.

Me dije, se acabo el milagro, pero no, la magia es mi nieta, tanto en calma, como pocas veces está, como en bullicioso alboroto. Así que no supe ni como estaba de nuevo arrebatada y no muy consciente, se que ella se dirigió con paso seguro a mi-nuestro dormitorio, acomodo su ropa en su estante, sus juguetes en la parte que le toca en el mueble de música, salio luego con el bolso de su nana para acomodarlo en el dormitorio en que la Nana dormiría.

Esperen no he hablado, es que no me ha dejado hacerlo, no he hablado de Estrellita, la perrita que acompaña a Ana Isabel y que es tan inquieta, traviesa y revoltosa como ella, y pareciera que desea ser tan cariñosa como mi nieta, pero a su perruno modo. Estrellita lucia un vestido rojo con una estrella brillante estampada, Estrellita era parte del barullo que me atropello al entrar.

Digo yo que ser abuela es un estado de gracia, pero también es un estado de estupor, las cosas van pasando rápidamente y una ni cuenta se da, Anita pidió chocolate, tomo “rojita”, tendió sus juguetes sobre mi cama y en ese momento sentí que mi cuerpo me gritaba que me acostara un momento, vi un trocito de mi cama desocupada y me recosté comenzando a acomodar huesitos al descanso.

Que va descanso!!, Estrellita vio la oportunidad de demostrarme su cariño y de un salto subió no solamente a la cama sino a mis piernas y luego trotó rauda sobre mi panza hasta zambullir su hocico frió ente mi cuello y oreja para darme lambeteos sorpresivos. Me dije a mi misma ¿esta soy yo?, con una perrita encima sacudiéndome su simpatía, me di cuenta que cubrí mi rostro con las manos, pero la magia de una risa feliz, no de la perrita sino de mi nieta me tenían sumergida nuevamente en el Mago de Oz, Estrellita dio por finalizada su demostración de amor y salto al suelo, increíble, en mi boca habían pelos de perro!!!.

Y después no me digan que no creen en milagros, estos suceden si una nieta amada esta cerca tuyo.

Viendo frustrado mi intento de descanso me levanté para dirigirme al sillón reclinable, ¿y quien estaba ahí?, sí, lo adivinaron: Estrellita con su lengua de fuera y ladridos felices.

¿Cómo llego la hora de cenar?, no se, pero ahí estábamos sentadas a la par intercambiando comida de nuestros platos, a la par que Anita cenaba empujaba la silla de enfrente con sus piecesitos y tumbaba la botellita de agua, la suya, la especial. Siguió a una entrometida hormiguita que osó subirse a su mantelillo hasta que su dedito la aplasto castigando su osadía. Y entre platicas, risas y no muy elegantes formas de estar a la mesa terminamos de cenar.

Yo me sentia llena de burbujas, ¿que si estaba rendida? definitivamente si, pero intensamente feliz. El día terminó con los preámbulos de prepararse a dormir, y llego la magia de nuevo. Ella tomo su “pacha secreta” y luego se acomodo dándome la espalda, pero pegándola a mi pecho, tomo mi brazo y se lo envolvió en su cuerpeo, me pidió quedito que le repitiera por favor aquello que le dije una vez que ella era lo mas importante de mi vida, les juro yo estaba en el cielo cuando se lo repetí, luego mas bajito me pidió si también podía decirle de nuevo que ella era a quien mas amaba en toda mi vida, se acomodo con la respuesta y de pronto, así no mas zas!, se durmió.

Fue entonces que pude acomodar poco a poco, con aquel ungüento bendito de su presencia, los 208 huesos de mi cuerpo, sobando con su respiración cada uno de mis 650 músculos y me dormí con esa feliz irrealidad tan real que es el milagro que descansaba acunada en mis costillas.

Se me pasó por alto contar, porque no cuentan los inconvenientes cuando vives un milagro, pero esa apreciación y contabilidad de músculos y huesos tuvieron su causa en mi aparatosa caída de la que mi nieta se siento absolutamente culpable porque me resbale en un “pipí” que dejo regalado Estrellita. A la culpa se unió la visión de sangre saliendo de mi codo, y como ella es hija y nieta de desmayadores de oficio, algo que llaman muy cientificamente “sindrome vasovagal”, antes de levantarme del suelo estuve dirigiendo la secuencia a seguir para que reaccionara mi nieta, la nana la acostó con la cabecita mas baja, luego le indique la maniobra de tomar sus piernitas y subir sus rodillas sobre el estomago una y otra vez, en operación bombeo y luego la también mágica “rojita” con su exagerado dulzor. Después que la niña tomó color y estuvo convencida de que no había culpa de su parte, procedí al lento y cuidadoso procedimiento de levantarme del suelo, cuyos detalles no pertenecen este relato.

Nos amaneció con el sol entrando por mi ventana como cada día, pero esta vez era un sol que sonreía y reía y daba besos, se desperezaba y rápidamente comenzó la rutina que jamas es rutina de otro día con mi nieta.

Se repitió el desayuno y almuerzos poco formales pero muy divertidos (recuerden que las mamás educan, las abuelas consienten).

El baño tardío y alborotado donde intercambiamos ayuda, yo le lavo su hermosa cabellera con todo el primoroso juego de tocador que siempre la espera en mi casa, y ella lava mi espalda enérgicamente con un cepillo, esponja, tohallita, mucho jabón y risas.

Durante el día hubo desfile de modas de nieta y mascota, con los mas coloridos, lucidos y modernos atuendos, creo que la próxima vez necesitará mas equipaje porque también usó los trajecitos que ya ajustados le aguardan en mi, digo su, closet.

Fue a pasear a Estrellita con mucho orgullo, me pidió mi tarjeta de crédito para comprar chucherías, con esas mismas palabras, porque en su paseo iría hasta el super del barrio donde abundan chocolates, sorbetes, galletas y demás antojos infantiles. Aquí una lección de economía practica: las tarjetas no puede firmarlas ella aunque todos sepan en el super que es mi nieta, al fin aceptó dinero en efectivo con la difícil explicación de como ese dinero es igual al plástico. Dio a la Nana el dinero y con mucha seriedad tomo un papelito donde le anote el nombre de un medicamento que me hacia falta y que podía encontrar en el mismo lugar que los dulces.

De los pueblos felices se dice que no tienen historia, las abuelas felices tampoco la tienen, y es que todos los días son de fantasía, quizás se vive a como se califican las obras de Nicolas Guillen o García Marquez, en un realismo mágico, o como yo le llamo en un estado permanente de gracia.

Y esta es la crónica no de una muerte anunciada como titula Gabo su cuento, sino de un viaje a la felicidad anunciada.

Managua, 15 de Julio del 2009
María Elsa Vogl

Jul
10

19 de Julio

Otra vez se acerca a mí, a nosotros, un aniversario más de la Revolución Popular Sandinista, y yo la siento así, con todas sus letras y palabras, con las manos unidas al FSLN, esas siglas que en 1979 dejaron su secreto al aire y nos reconocimos como hermanos.

En estos días rememoro aquel deslumbramiento de luz, aquella ancha sonrisa tendida de lado a lado en Nicaragua, cubriendo piadosamente heridas y muertes. No había lugar para angustiarse, el sol estaba saliendo y nos indicaba el largo y difícil camino que estábamos por emprender.

Con el corazón agradecido a todos los caídos, recogimos su empeño y su sacrificio y enarbolándolos muy en alto, empezamos a desenmarañar como construir la patria que soñamos, la patria justa, solidaria, la patria para todos.

Estudiamos mucho para conceptualizar el sandinismo de Sandino, de Carlos Fonseca y de la realidad que nos tocaba vivir, de eso ha habido y habrán muchos comentarios y contrapuntos, desafortunadamente también hubo y habrán divisiones y luchas que en 1979 no me imaginaba.

Por eso quiero recordar nuestro 19 de Julio, no solamente el río de pueblo palpitante que se unía y celebraba, sino de los sentimientos puros y generosos, de la mística de esa época gloriosa. No estábamos engañados en cuanto a que la nueva lucha apenas comenzaba, pero la emprendimos con entusiasmo y mucho amor.

Cada día faltaban horas para trabajar en el lugar que nos colocaba la historia, para además hacer turnos en el puesto de mando del lugar de trabajo, en el local de Zonal y después, en medio o antes, ir a cortar algodón, café, pertenecer a las milicias populares, ser vigilante del barrio y estar en un CDS.

El horario laboral pasaba casi siempre de las 12 o 15 horas, además de los trabajos voluntarios y del sinnúmero de tareas en que nos entregábamos, y no devengábamos siquiera 50 o 60 dólares al mes, sin quejarnos ni exigir más.

Recuerdo la voz de mi hija con sus escasos 6 años diciéndome: mamá yo se que tu estás trabajando mucho por nuestro futuro pero yo quiero verte ahora, y entonces tuve que buscar el tiempo donde parecía que ya no había, pero que necesitaba encontrarlo para formar a los hijos.

Una mañana soleada mientras desayunaba con mi uniforme verde olivo puesto, el gallopinto de arroz con frijoles “Viterra” grandes y fofos como las vitaminas y le agregaba a mi café el azúcar morena que se nos suministraba, vívidamente recuerdo que una gran paz me invadió, sabía a ciencia cierta que, por mi cercanía al CDS de la Comarca de Nejapa, todos y cada uno de los vecinos comarcales a quienes conocía de nombre y apellido, tenían también su huevo, frijoles y azúcar morena en su mesa y además leche para cada niño, como lo había para mis hijos.

Esa mañana fue para mi el despertar a un “estado de gracia”. Entonces tomé conciencia y mi trabajo adquirió el sabor de la justicia, todo lo poco que yo estaba haciendo, lo hacía para todos, lo poco que yo tenía, lo teníamos todos.

En el centro de salud habían médicos dedicados, también muchos médicos cubanos que venían a curarnos sin cobrar y medicinas que antes no conocíamos, pero las recibían no solo los dirigentes sino todo aquel que las necesitara. No me invadía la tristeza al ver vacíos los supermercados pues estaba consciente de que antes éramos una minoría quienes disfrutábamos de estantes llenos con productos extranjeros, de ropa de marca y de azúcar refinada, pero ahora con una tarjeta de “racionamiento” como la llamaban en alusión a las tarjetas de los cubanos, todos lográbamos el mismo alimento básico.

Mis sobrinos se unieron a la jornada de alfabetización y conocieron de muchos lugares donde no llegaba ni se conocía la sal ni el azúcar. Lugares donde no habían médicos, si acaso alguno que otro curandero de buena o mala fe, pero al concluir aquella memorable jornada ya se habían abierto trochas o caminos para suplir a quienes antes no tenían nada. La derecha nos acusó entonces de estar igualando la pobreza.

Pudiera haber escrito entonces, como era mi manía el hacerlo, sobre rumbos menos populistas (palabra que entonces no se usaba) de como hacer crecer la riqueza para que todos pudiésemos obtener más bienes en el reparto equitativo de lo que producía nuestro trabajo, pero entonces estaba deslumbrada por ese brillo de equidad y solamente trataba de hacer mejor lo que estábamos haciendo y tratar de llegar hasta donde queríamos y podíamos llegar.

Siento una profunda devoción por el recuerdo del arribo de combatientes parientes, amigos, y aún desconocidos, que llegaban a nuestro hogar, polvosos, picados de zancudos, hambrientos, pero con los rostros luminosos, ay! aquellos abrazos interminables, las anécdotas homéricas compartiendo un café milagrosamente conseguido.

Hay muchas otras cosas que para mí significan este aniversario, como aquella confianza de poder llevar en mi coche a una pareja desconocida que estaba pidiendo “raid” en la carretera, que hoy no llevo aún sea una madre con su niño; se calienta mi alma al recordar aquella solidaridad incondicional y gozosa de ayudar a otro sin desconfiar. Hoy ya no abro la puerta de mi casa a un desconocido como antes se la abríamos a todos, cuando todos éramos hermanos.

¿Y como olvidar el olor a la Plaza?, El calor de multitudes afines, las canciones ya no cantadas sino casi “berreadas” de entusiasmo, el sabor del sentimiento de que éramos un solo pueblo.

Hoy no estoy ahí, ya no me encuentro a mí misma como perteneciente a la hermosura de una nación que quería regirse por la justicia, aquella tan cercana a la que Cristo predicó y que nos unía a cristianos y no creyentes en un solo puño cuando entre cristianismo y revolución no había contradicción.

También hoy, muchos años después y en las circunstancias actuales aún repito con el Comandante Carlos Fonseca: Soy optimista respecto al futuro de la lucha revolucionaria en Nicaragua, lo que no quiere decir que no añore la mística perdida, ni ignore los grandes obstáculos que tenemos por delante.

María Elsa Vogl
Colaboración como Miembro del CNE para: “A 30 años del Triunfo de la RPS”

Ene
12

Presentación del Libro Managua de Mis Recuerdos

Excelentísimo Señor Alcalde de Managua Ingeniero Dionisio Marenco

Excelentisima Señora Embajadora de Alemania

Distinguidos Delegados de los Club Rotarios de Nicaragua

Distinguidos Funcionarios de la Alcaldia de Managua, especialmente al Director de Cultura, Doctor Roberto Sanchez

Distinguidos Invitados

Querida Familia y amigos

En primer lugar agradezco al Señor Alcalde el que haya acogido el proyecto de publicar el libro de mi padre, el recordado Papa Beto, que quedara inedito a su muerte, a mi entrañable amigo y exitoso promotor de la conservación y difusión de la cultura de Managua, Roberto Sanchez, gracias en nombre de mi familia y de quienes urgían la publicación de estos trozos de historia de nuestra Managua.

El libro que aparece con casi 30 años de retraso, fue muy querido por mi padre y es una inmensa satisfacción que al fin haya visto la luz. Papa Beto quiso mucho a su Nicaragua, lo expresó en su primer libro berlingue alemán-español: Mi querida Nicaragua, luego nos descubrió sus costumbres, paisajes, anécdotas y todo ello con el amor que se lee en NICARAGUA CON AMOR Y HUMOR, su noviazgo con Managua, ciudad en la que paso la mayor parte de su vida, quedo plasmado en este libro que hoy se presenta, MANAGUA DE MIS RECUERDOS.

Papa Beto quería dejar a las generaciones posteriores un retrato mosaico de lo que había sido Managua a través de los tiempos, el quiso que quienes no conocieron la Managua de antes del Terremoto del 31, del 72, el Managua anterior a la Guerra de Liberación, pudiesen unir su presente a un pasado que quedaba solo en la memoria de los que vivieron antes. El quiso añadir sus recuerdos a los de aquellos cronistas, historiadores y divulgadores de lo que hoy se llama “la vieja Managua”.

Mi padre escribía con una lucidez sorprendente a sus años y con profundo amor a su tierra, este libro también es su historia, los editores del libro, creo yo que con gran acierto, ilustraron el libro con fotos que son la historia de Papa Beto, porque es ese joven muchacho nacido en la comunidad indígena del Yucul en Matagalpa, soldado alemán en la primera guerra mundial y activo hombre de empresas, rotario sobresaliente, padre y esposo cariñoso y confiable, quien vivió en Managua lo suficiente para hacerla su ciudad y esculcarle su historia, sus anécdotas, declararle sus anhelos.

Alabamos la decisión de esta Alcaldía de donar esta edición al Club Rotario, quienes prolongarán las obras que a nombre de Rotary hiciera mi padre y que dieran a conocer su espíritu de solidaridad, de entrega a los demás, cualidades que marcaron su vida y se expresaaron tambien en su querido Club Rotario.

Sabemos que el recuerdo de Alberto Vogl Baldizon estará en cada obra que logren realizar sus compañeros del Club Rotario, como está ahora en el Parque de la Madre, en la arbolizacion de la carretera sur, en fin en tantas otras obras de su iniciativa que aun quedan en esta Managua de mis recuerdos.

Alcaldia de Managua, 12 de Enero del 2009

María Elsa Vogl

Dic
3

UN ROTULO INVISIBLE: PROHIBIDO ENTRAR A DISCAPACITADOS

Este 3 de Diciembre se conmemora “El día mundial de los discapacitados” y en nuestro país diversas asociaciones de discapacitados solicitaran a nuestros diputados la reforma de la ley que les atañe, lo que me ha hecho reflexionar sobre el poco cumplimiento a las disposiciones de la ley que se propone reformar y el triste esfuerzo empeñado por los organismos encargados de que esta ley se cumpla.

Desde hace unos cuatro años he tenido que irme acostumbrado a una discapacidad progresiva que me hace experimentar en carne propia las muchas dificultades de las personas discapacitadas, confieso que es un tema que difícilmente puedo tratar con fría calma

Hace pocos días leí con gran satisfacción un artículo sobre el progreso de mi Alma Mater, la UCA, en donde destacaba una foto aérea de las instalaciones físicas, recordé cuando ingresé por primera vez a la casona ubicada cerca del Teatro Margot en 1961. Y los íngrimos tres pabellones a los que nos trasladamos en ese terreno que ahora muestra soberbias instalaciones.

Pero de inmediato vinieron a mi memoria las veces que últimamente he ido a mi querida UCA, asistiendo a eventos culturales o a reuniones con nuestra asociación de profesionales, etc. Entonces sentí la barrera arquitectónica infranqueable que hay ahora que tengo que movilizarme en una silla de ruedas.

Del área de estacionamiento a cualquier lugar ya hay un primer obstáculo, ninguna cuneta tiene rampa para silla de ruedas, ni que decir ante los grandiosos pero inalcanzables escalones de la entrada al Instituto de Historia. Hay salones para infinidad de usos pero ningún pasillo, andén o jardín cuenta con las rampas necesarias.

¿Y si yo fuese hoy la joven bachiller que ingresa por primera vez a la UCA?, supongo que no podría ni matricularme, también serian prohibitivas para mi algunas carreras o cursos que se imparten en segundos y terceros pisos. Contradiciendo el espíritu Ignaciano de solidaridad que en esa casa de estudios se aprendí.

Pero no digo que solo la UCA, mi UCA tenga esos defectos tan discriminantes, en otros centros de estudios no se lee pero se siente también ese rótulo invisible: Prohibido entrar a discapacitados.

Durante la gestión edilicia de Herty Lewites hubo algunos avances pero para mí desconcertantes. De la Rotonda el Güegüense hacia el sur, del lado oeste, hay rampas para discapacitados en las boca calles, perfectamente señaladas, pero dándole seguimiento encontré que estas obras daban vuelta hacia el oeste en la Rotonda del Periodista y después se perdían.

Me pregunto ¿qué discapacitado en silla de ruedas aparecería por arte de magia en la Rotonda del Güegüense y tomaría ese largo y empinado paseo? Es para mi tan surrealista como el semáforo para ciegos ubicado en la agitada esquina frente al Pharahón.

Es cierto que cerca está el Instituto de Ciegos Maricela Toledo, pero ese semáforo, que no se si todavía esta ahí, ¿le serviría a un no vidente para cruzar esa vorágine de tráfico? ¿Cómo escalará el alto bulevar en el centro de ese trozo de la carretera a Masaya? ¿Y después, como cruzara la siguiente vía?

Tenemos ordenanzas que exigen medidas para que todo sitio de uso público tenga rampas de acceso y la Alcaldía tiene que supervisar su puesta en práctica. Cuando yo no tenía que usar una silla de ruedas, no me daba cuenta casi todas las rampas que poseen algunos negocios, hospitales, cines, restaurantes, etc. tienen un ángulo de unos 45 grados de pendiente, que solamente un atleta en buena forma y sin impedimentos físicos puede subir. Infranqueables por la ley de gravedad para un discapacitado.

Aunque hable de la discapacidad motora que es la que hoy experimento pienso en los problemas de los no videntes, de los sordos, mudos y discapacitados mentales. Hay mucho cuidado con el vocablo con que designarnos pero ningún cuidado en cumplir las leyes particulares y el principio constitucional de velar por la participación, desarrollo y derechos de los discapacitados.

Algunos centros de compras tienen, al fin, lugares en los estacionamientos destinados a nosotros, con una gran señal en blanco sobre azul que simboliza una silla de ruedas, generalmente dichos estacionamientos están ocupados. He tenido la curiosidad de buscar en el interior de los locales al colega en silla de ruedas, o con su bastón o andarivel, o el no vidente con su bastón blanco y muchas veces solo hay saludables y jóvenes clientes.

La ultima vez que fui al Mercado Huembes las gradas entre módulo y módulo me detuvieron, en el Oriental me desanimé al acercarme, los apresurados vendedores, el montón de suciedad en el suelo y el rápido accionar de asaltantes, me hicieron desistir.

Y me doy cuenta de que yo estoy en una situación privilegiada, puedo andar en auto, pude comprarme una silla de ruedas. Pero ¿Qué pasa en el campo con las victimas de las minas personales? ¿O con los adultos y niños victimas del Nemagon?

Si de casualidad un taxi quiere llevarles no tienen como pagarlo, ni pensar en los buses que si malmatan a un avisado usuario que esta acostumbrado a jugárselas subiendo y bajando de esos bólidos, como se las vería un discapacitado al subir o bajar, si es que se detienen por él.

He visto a personas en silla de ruedas que tienen que usar las calles, como si fueran autos, exponiendo su vida porque las aceras están desechas o han sido usadas como estacionamiento o como parte de un bar o un negocio.

Entiendo que Nicaragua tiene un 10% de discapacitados, este porcentaje no tiende a disminuir aun sin la guerra, por con el incremento de los accidentes de tráfico, la presencia de enfermedades discapacitantes. Nicaragua ha desterrado la polio hace un par de décadas, pero los sobrevivientes de la polio de las grandes plagas de los 40, de los 50, que arrasaron hasta con un presidente estadounidense, hoy comenzamos a sufrir el Síndrome Post Polio y nos volvemos discapacitados después de haber obtenido casi plenas facultades con la rehabilitación.

Sobre el Síndrome Post Polio, triste es decirlo, mientras en otros países tienen hasta hospitales de diagnostico, tratamiento y rehabilitación, centros de investigación y el gobierno proporciona ayuda económica y atención a quienes lo sufren, en nuestro país muy pocos de nuestros ortopedistas, fisiatras, neurólogos, lo conocen. Le quedan viendo a uno sin entender los síntomas que explicamos y generalmente nos remiten al psicólogo porque tal vez no es más que un hipocondríaco.

Confío en que pronto logre ver o mejor dicho dejar de sentir esos rótulos invisibles de “Prohibido el Pase a discapacitados”

En el Día Internacional de Discapacitado
Diciembre 3 del 2008

Maria Elsa Vogl Montealegre

Jun
23

La difícil tarea de eliminar las bolsas plásticas

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Recientemente recibí uno de esos anexos que circulan por internet, siendo éste muy gráfico y claro del daño que a la naturaleza causan las bolsas plásticas. El sobrino que me lo envió me hacía la observación que la recomendación de llevar uno sus propias bolsas sin más explicaciones, dejaban sin que se comprendiera suficientemente la alternativa a no usar bolsas plásticas.

Hoy que EL NUEVO DIARIO está publicando artículos sobre la polución por las insoportables bolsas plástica, le envié de respuesta a mi ecologista sobrino otro punto de vista desde dónde enfocar la dificultad de estas luchas, y que deseo compartir con mis lectores. Esta vez A DOS MANOS.

Le dije: “las amas de casa entendemos la alternativa que muestra el mensaje, éste indica que: cuando vayamos al súper llevemos una bolsa de tela de algodón con asas (reciclable y orgánica), y en vez que nos empaquen en las innumerables bolsas plásticas, exigir que nos echen en la bolsa orgánica (de algodón) y a granel la mercadería comprada. Llenar una bolsa de compras no es tan fácil, tienes que poner en el fondo, o sea de primero, las latas y artículos pesados; luego los que están en cajas menos fuertes, después los lácteos que son generalmente empacados en bolsas (plásticas, ineludibles) y encima los tomates y perecederos suaves (todos empacados en plástico, no te las evitas). Los tomates pueden ir después de los huevos (en cajillas plásticas) y encima de todo el pan si es de molde (empacado en plástico)”.

He pensado mucho sobre el asunto porque yo soy biológicamente ecologista y sufro al ir de compras. Al pensar en la alternativa de la bolsa de algodón, no creí que me sirviera un sólo saco; porque para que me alcancen las compras de la semana el costal tiene que ser muy grande y pesado, y en uno chico no me alcanzan ni los frijoles. 
Así que pienso me serían necesarias varias bolsas de algodón medianas y poner en cada uno el tipo de compras similares, y quizás puedas llevar a mano el litro de aceite (si lo dan en esas botellas con oreja también plásticas).

Total, que acepto las bolsas plásticas y luego acumulo cerca de un millón de ellas y se las doy a alguno de mis empleados que la venden a las recicladoras, que según el mensaje las recicladoras no tienen ganancias, pero aquí las compran. (Espero no me planten una huelga los “sindicatos” de recolectores de La Chureca).

Uso la broma ante la impotencia de no poder dejar de llenarme de plástico: el plástico viene con mi queso criollo, quesillo, arroz, azúcar, frijoles, galletas simples (soy diabética), queso americano, cuajadas, leches, jabón, jamón, pollo, pescado, carne de res, toallas sanitarias, papel higiénico, etc. etc. etc. ¡¡¡¡ TODOS EMPACADOS EN PLÁSTICO!!!!
Un día fui al mercado Israel Lewites y las marchantas me dieron todas las frutas empacadas en bolsas plásticas, una distinta para cada clase de fruta, sin atender mi petición que las pusieran en una sola. Entiendo que en el Palí no dan bolsas plásticas y tienes que llevar tu llevadero de cosas; pero como te digo, la mayor parte de las cosas vienen en contenedores plásticos.

Y si vas de tiendas, los varones suelen ir solos (jamás acompañan a las esposas y los comprendo) van por un objeto específico y lo encuentran rápido, lo pagan….. y se lo llevan en una bolsa plástica.  Las damas vamos a varias tiendas, compramos de último lo que fuimos a comprar y de paso compramos otras chucherías que nos encantaron, cada una en una bolsita plástica. Generalmente metemos en la bolsa más grande las más pequeñas… todas de plástico.

Conste que si las compras las haces en una pulpería o en los mercados también te dan plástico, muchas veces ya usado, lo que es mejor ecológicamente.  Si en vez de la ama de casa va la empleada de compras, sucede la misma inundación de bolsas plásticas.

Así que el remedio no es fácil; si Daniel pasara una ley contra las bolsas de plástico muchos pegarían el grito al cielo, pero sería mejor que andar matando partidos políticos.

En serio quisiera que se aprobaran leyes como las que han tomado países europeos sobre la prohibición de usar empaques plásticos. Esto obligaría a la industria alimenticia a empacar en material reciclable. 
Pero acabo de acordarme además de las botellas plásticas del champú, enjuagues, talco, de los envases de desodorantes, maquillaje,  y también de las gaseosas, agua; los licores ahora también en plásticos y hasta el vinagre es emplasticado. Uffff, que tarea tan difícil, y eso que es una sola de las muchas acciones que deberían tomarse para mejorar la salud del planeta al que tanto daño le hemos hecho.

Pero de gota en gota se hace el océano. Yo quiero seguir siendo esa gota que ayuda y no la bolsa plástica que se tragan las tortugas (las menciono porque es mi animal favorito).

Comencemos con las compras en bolsas de tela de algodón, y las medidas elementales de no botar basura donde no está indicado; barrer y recoger la basura que ha llegado a nuestra acera y reservarla junto con la nuestra para cuando pasa el camión recolector (que no se sabe cuándo va a pasar). Muchas más
acciones son posibles, como no tirar plásticos y vidrios en la costa durante esos deliciosos paseos al mar, o al río, o al lago o laguna; más bien recoger lo que otros irresponsables han regado.

Abrazos sobrino, y no te angusties, sólo da tu gotita de agua.

María Elsa Vogl Montealegre