Feb
17

El Fracaso de los Exitos

I

Felipe II de España envió en 1588, una flota de 132 naves de su bautizada Armada Invencible contra Isabel I de Inglaterra, flota que según la versión española fue destruida por una tempestad.
En la infra historia de Inglaterra se averigua que en la víspera de la batalla, en la oscuridad de la noche, pequeñas embarcaciones de piratas leales a su Majestad, dañaron los timones de los grandes galeones.
Si bien la tempestad aparece en ambas versiones, la verdadera historia pareciera ser que sin timones para maniobrar y atacados durante la tempestad, la fuerza naval de la Reina venció a la Armada Invencible.
Acabó hundida para siempre la hegemonía de España sobre los mares.

II

Este incidente histórico nos ha hecho pensar que muy probablemente la derrota de España fue propiciada por la convicción de ser invencibles.
Creemos que la absoluta fe en el Exito, impide prever soluciones alternas por si las cosas salen mal y sin otra alternativa que la victoria, se cae en la derrota.

III

Sandino aprendió en la montaña después de sufrir sus primeras derrotas, que en cada acción debía tener varios planes de retirada.
La guerra de guerrillas es un ejemplo claro de que se puede convertir la derrota en victoria, los soldados de la gesta de Sandino lograron vencer a las tropas gringas, en parte porque siempre habían otras veredas, otras formas de luchar.
Pegar y desaparecer para aparecer donde no eran esperados, denota que siempre se consideraba que los desenlaces podían resultar adversos y se tenían previstas varias alternativas.
Contar con la posibilidad de la derrota parece asegurar la victoria.

IV

Creemos que si el Frente Sandinista no hubiera estado tan seguro de su victoria contra Doña Violeta, hubiesen actuado de distinta manera.
Recordamos comentarios de que Daniel al ver la magnitud del acto de cierre de campaña, tuvo segura la victoria y no derogó el Servicio Militar.
No fue el Unico factor para la derrota electoral, pero creemos que fue de mucho peso.
Otro gallo cantara al gallo ennavajado sin la soberbia de su invencibilidad.

V

El Titanic fue considerado como un barco que no podía hundirse, ni Dios lo hunde, se afirmó y con esta creencia no se dotó de mayor número de compartimentos de seguridad, tampoco de timón adecuado para giros rápidos.
Los botes salvavidas fueron casi un adorno, ni la mitad de los necesarios para un naufragio.
Una millonaria y exitosa película nos cuenta su fracaso.

VI

Aplicando este criterio a otros campos de la vida, creemos que quien emprende un negocio con la visión optimista de que indefectiblemente va a salir bien, no estará preparado para los reveses y los cambios negativos imprevistos.
Quien no se arriesga no cruza el río, dice el refrán popular, nosotros agregaríamos que nos arriesguemos a cruzar el río, pero pensemos en que podemos no alcanzar la otra orilla y llevemos un salvavidas, nademos vigilantes y consideremos formas alternas para llegar a salvo.

VII

El Don Juan irresistible puede perder la dulce presa ansiada si no prevé que la dama puede negarse, estaría mejor preparado para la lid, quien quizás tímidamente se acercara a ella pensando que van a darle un no y agudiza su ingenio para lograr la conquista.
O aquel que persevera después del no, buscando nuevos giros en su amorosa campaña. En El Arte de Amar, Ovidio nos da muchísimos consejos en este sentido. Y más de una vez salió el cazador, cazado.

VIII

Somos optimistas irredentos, tratamos de encontrar lo positivo, y nos esforzamos en buscar salida aún en situaciones realmente adversas.
Pero la vida nos ha enseñado que para ser optimistas hay que tener una dosis adecuada de pesimismo, la necesaria para saber que podemos tropezar y tener a mano la bandera del optimismo para superar los tropiezos.

IX

Un amigo exitoso nos dijo hace muchos años esta frase que guardamos con verdadero aprecio y que queremos compartir con Ustedes.
«No es cierto que yo soy como un gato que siempre caigo parado, lo que pasa es que cuando me doy un costalazo, me enderezo lo má rápido que puedo”.

Neville Cross y María Elsa Vogl
Miembros de Centro Nicaraguense de Escritores.