Nov
28

LA NUEVA RUTA DE LA JUSTICIA

I

La nueva ruta de la justicia en nuestro país, es un símil de la novela EL PROCESO de Frank Kafka. Cualquiera de nosotros pudiera sufrir la pesadilla del personaje Josef K. quien paso a paso y día a día se ve enredado en un desesperante proceso jurídico que no tiene ni orden ni sentido, cada instancia resuelve sin resolver, llevando al pobre Josef hasta el suicidio o aceptar el delito que no ha cometido.

Algunos litigantes no llegarán al suicidio pero sí a viejos sin que sus causas caminen, se resuelvan, y  menos que lleguen a sentencia.

II

Así  como enredada es la nacionalidad de Kafka, nacido en Praga, de padre judío checo, de  habla checa y alemana, también sus estudios fueron una mezcla,  hizo la primaria y secundaria en escuelas alemanas y luego obtuvo su doctorado en Derecho en la Universidad de Praga.  De igual manera nuestro sistema jurídico tiene los intrincados contrastes de las distintas fuentes de que proviene.

Estimamos que nuestra problemática administración civil de justicia, todavía sufre de un procedimiento obsoleto.  Creemos que el procedimiento penal se ha ido mejorando pero en lo  Civil más bien se han aumentado las dificultades,  posiblemente porque se inició precipitadamente, sin la infraestructura adecuada  y sin la concertación de los involucrados.

III

Escuchamos en los pasillos de  los juzgados a un abogado que, en medio de ventas de libros, de fritangas, de locales para sacar fotocopias, ofrecimientos de dudosa moralidad y alquileres de teléfono, se expresó diciendo que aquello parecía una sucursal del Oriental. Una agraciada muchacha se mostró “ofendida” y con una mirada pícara le ripostó “El Oriental aspira a ser una sucursal nuestra”

IV

Tomemos como ejemplo lo que sucede en Managua porque estimamos que el 70 % de los casos están en la capital.  Se comenzó por centralizar todos los juzgados y a ese fin se inventariaron los juicios y se metieron en bolsas negras todos y cada uno de los expedientes.  Con ello se embotelló la administración de justicia porque los procesos se detuvieron para inventariarlos, también porque hubo que trasladar las bolsas y lo peor fue que al sacarlos de sus bolsas se encontró que  había que sumar al inventario de expedientes extraviados antes de ser embolsados, otros expedientes que no aparecieron al ser desembolsados.

V

No se contó con el entusiasmo de los Jueces, principales responsables de aplicar este sistema porque fueron trasladados a  lugares más pequeños e incómodos. También se crearon nuevos jueces ad-hoc para tratar los casos “viejos” y se centralizaron tanto las recepciones de escritos como las notificaciones.  A estas alturas ya se pueden imaginar el kafkiano estado de los procesos.

VI

Es interesante recordar que a nuestro Poder Judicial, países amigos le donaron máquinas de escribir eléctricas de las que no se pudo beneficiar el país porque en los juzgados de los municipios del interior,  que era donde se necesitaban, no había energía eléctrica y nuestra Suprema Corte anduvo  buscando como cambiarlas por máquinas de escribir mecánicas que ya en esa época estaban en peligro de extinción.   Amén de que todas las máquinas de escribir ya están desahuciadas por las computadoras.

VII

En la “nueva ruta de la justicia” u “ordice” como se denomina el sorteo para ver en que juzgado va a caer cada demanda, una vez determinado el juzgado tanto las demandas como los nuevos pedimentos se resumen y transcriben en el sistema informático, trabajo hecho por receptores que no todos son tan diestros ni en informática ni en hacer resúmenes y entonces surgen importantes diferencias entre el pedimento que uno hizo y el que que consta en el “sistema”.  La nueva ruta de la justicia a menudo viola la ley.  Así, mientras el Código de Procedimiento (Pr) que es Ley de la República dice una cosa, a veces con sólo una nota administrativa o por decisiones de los de ordice, se modifica la ley.

VIII

Citamos como ejemplo que mientras el Pr permite llevar el pliego de posiciones al momento en que el citado comparece, hoy tanto al citante como al citado les cuesta acceder ante el juez y ordice no le recibe el escrito al solicitante si no lleva adjunto el pliego de preguntas. Esta decisión de no recibir un escrito amén de  inconstitucional, es una decisión que la toma un funcionario administrativo de un “pool” de receptores sin facultades jurisdiccionales.

Las cosas caminan bien cuando hay un solo responsable con suficiente autoridad para decidir, pero donde ningún juez manda sobre sus  subalternos las decisiones caminan o no caminan por inercia. Todo se remite al omnipresente “sistema” pero el “sistema” únicamente informa lo que se mete en el mismo y para colmo cuando se extravía un documento el funcionario hace una aclaración que da frío: “El sistema todo lo sabe, pero no está programado ni para decir que un documento se extravió ni menos para encontrarlo. Lo siento mucho”

IX

Existe pues un divorcio entre litigantes y jueces otro entre jueces y secretarios, otro divorcio entre los mismos secretarios  de “administración de resoluciones” o de servicio al público y otro entre los notificadores y el público      A esta altura, alguno de los interesados se encuentra como Josef K, el personaje de Kafka, o a punto  de suicidio o  de darse por vencido.   Pero además hay procedimientos que se cambian sin previo aviso y se forma un laberinto donde con suerte uno encuentra  funcionarios gentiles que tratan de ayudar explicando por que las cosas acaban de ser cambiadas  aunque sin ningún sustento legal para este cambio.

X

Conocemos de un caso real: el período para declarar la rebeldía se da entre el emplazamiento y la no contestación de la demanda. Pero un juez que tuvo por personado al demandado, luego cambió de opinión y de oficio declaró la rebeldía la que notificó en la tabla de avisos dejando al apoderado en indefensión.  El afectado eventualmente indagó sobre la ausencia de proveídos y pidió que se declara la caducidad pero para su sorpresa se encontró con que su caso había avanzado notificándole todas las providencias  en la tabla de avisos, en contradicción con la insólita resolución de que no era parte y el juicio ya estaba recién citado para sentencia.

Sus alegatos e incidentes fueron desoídos porque su poder ya había sido declarado sin valor y no obstante que todas las resoluciones deben ser notificadas y pueden ser recurridas, el afectado tuvo que acompañar un nuevo poder y alegar lo que tuvo a bien.

XI

En “el nuevo orden de la Justicia”, los jueces no saben cuando se notifican sus providencias. Los que notifican solo cumplen con la ley y envían las cédulas diligenciadas a otra unidad  mientras que  los de atención al público, con muy buena voluntad tratan de aclarar las cosas que a veces parecieran caminar o detenerse por sí solas. Con frecuencia las notificaciones no son ajustadas a derecho y las pérdidas de cédulas o documentos son  el pan nuestro de cada día.

Solo narrar el proceso de pagar las costas causadas por una rebeldía requiere un escrito a cuatro manos especial que no nos comprometemos a escribir. Baste  decir que “Ordice” tiene prohibido recibir el dinero que  el Juez de la causa ordenó que se acompañara al escrito y como el acceso de los litigantes a los Juzgados  está entre limitado y prohibido, el  rebelde se quedó como el personaje Joseph K, en “El Proceso.

XII

Para quienes duden de que a nuestros años anduvimos deambulando por estos lugares les decimos que cerca de los cubículos de los nuevos jueces de familia leímos este  a GRANDES LETRAS espeluznante rótulo: ” vigilancia y EJECUCION de adolescentes”. XIII     Confiamos y quisiéramos que estas lineas ayudasen a expeditar el encuentro real entre  la nueva ruta de la justicia con la buenas intenciones con el que fue concebido.

Managua, Año 2009 con premonición de niños quemados en ocasión de las  Purísimas que se avecinan.

Neville Cross y María Elsa Vogl,

Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores

Nov
14

CULTURA DE IMPORTACION

I

Creemos oportuno comentar sobre estos primeros primeros días de Noviembre, dada la reciente  ocasión de celebrarse en nuestra tierra el día de los difuntos y en Estados Unidos la fiesta de Halloween, sin dejar pasar la celebración de la Calaca en  México, con toda su imaginería de calaveras y esqueletos dulces y floridos.

Sobre Halloween, Juan Gabriel Vásquez escribió en un diario español, un comentario sobre las admonitorias advertencias del obispo de Guadalajara, Monseñor José Sánchez, quien rechaza la funesta  invasión de costumbres  paganas en nuestras hispánicas y católicas sociedades.

II

Al mencionado obispo le preocupa que el “rito importado”, Halloween, acabe “desplazando costumbres arraigadas y beneficiosas”.  Irónicamente Vásquez señala que son tan importados a España los ritos cristianos como  los ritos norteamericanos y se pregunta si solo serán beneficiosos los importados de Roma.

Así  que el extranjero  Halloween, nacido del culto celta a los muertos, debe ser combatido por ser intrínsecamente demoníaco. Igualmente demoníacas y vergonzosas le parecieron a los conquistadores españoles nuestras costumbres y rituales mortuorios, y por supuesto más  aún nuestros cultos calificados de idólatras y los sacrificios a los  dioses paganos (los nuestros).

II

Los comentarios sobre lo dicho por el prelado español, lleva al escritor  Vásquez a criticar   la alusión de “no fomentar la muerte” expresada por  una Iglesia “que está toda montada alrededor de un muerto ( Cristo ) y de la idea de  que la culpa la tiene toda una raza incluidos los niños y para toda la  vida”.

Y agrega “Me pareció raro que hablara de cómo los niños se “abren a la vida” una Iglesia que los considera impuros desde su nacimiento (manchados con el pecado original de una pareja que en mala hora se comió una manzana), una religión capaz de inventarse algo tan horrible como el  limbo de Tomás de Aquino para mandar allá a los bebés que se mueren sin bautizo”.

Pareciera que eso de alabar la muerte como el descanso eterno,  la única forma de alcanzar el cielo, la eterna felicidad y el considerar el placer en casi todas sus formas como pecado, son conceptos sospechosamente contradictorios con la vida.

IV

En México y Centroamérica antes de la conquista, ya celebrábamos el día  de los difuntos coincidiendo con las fechas cristianas del 1 y 2 de Noviembre.

En las etnias nahualt, puerepacha, mexica, maya, se celebraba un largo  festival  en recordación de los muertos y la muerte no tenia la connotación moral de premio o castigo que trajeron los cristianos, mas bien se calificaba el destino del difunto por la forma de morir y no por la forma de haber vivido.

El sincretismo cultural hizo del día de difuntos una fiesta que logro la calificación de la UNESCO como “Obra maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad”.  La posterior caracterización de la diosa  Mictecacihualtl en “La Catrina”, personaje de José Guadalupe Posada, se unió a las calacas de dulce,  fiesta de los niños y recordación de los muertos.

V

En nuestra tierra pinolera, se mezcla el respeto cristiano por la muerte con algo de la antigua celebración festiva, así vemos que el día primero de Noviembre los cementerios se ven invadidos de personas que llegan con sus herramientas, flores, adornos de papel y también sus morrales de comidas y bebidas para pasar el día y arreglar las tumbas.  El día dos  también se desbordan los cementerios con familias que van a regar y rezar las tumbas y pasar otro día al lado de sus muertos.

No faltaran algún que otro rosario desgranados a la orilla de la tumba dirigido por la fervorosa anciana de la familia que pone el toque cristiano y encomienda las almas para su viaje al cielo o pidiendo por su salida del  purgatorio.

VI

En la zona andina desde antes de la llegada de los españoles también se celebraba en  Noviembre el mes de los difuntos, “mes del lugar de los espíritus”.  Se cuenta que los cuerpos eran sacados de sus tumbas para que  participaran con los vivos de los festejos, les ponían en andas, les vestían con preciosas vestiduras, les adornaban con plumas y vivos con difuntos bailaban y  comían juntos.  El objetivo era que la gente les recordara con la viva expresión que en vida tuvieron, lo que lograban con las maravillosas técnicas de conservación que tan magistralmente  manejaban.

Hoy también llegan a los cementerios los días dos de noviembre, pero ya  no sacan a sus muertos, hoy llevan panes de maíz blancos y alimentos  blancos, se reparte ceremonialmente la coca y llevan flores de papel donde predomina el morado, color considerado espiritual.

VII

De todos conocidos es el culto a los muertos en el Antiguo Egipto, que nos legaran los monumentos más antiguos y asombrosos de la civilización.

Estos ritos  son formas de sentir que preservamos la vida en la otra vida, para recordar a los vivos que existieron sus predecesores, para calmar los espíritus inquietos o vengativos, para atraer paz a quienes se fueron antes y un poco también para asegurarnos nuestro lugarcito a la par de quienes, según muchas creencias ya “gozan de mejor vida”.

VIII

La vida y la muerte en un concepto amplio son un complemento. El universo es todo cuanto existe, incluye todo  el espacio, tiempo, materia y energía conocida y por conocer.  Es desde el átomo mas pequeño  hasta la mas grande galaxia y no obstante pareciera que todo el universo está regido por las mismas leyes básicas.

Creemos que en nuestra época de globalización, aspiración universal y  rapidez de comunicación,  hablar peyorativamente de culturas importadas, es quedarse en los tiempos en que Galileo fue forzado a decir que una verdad científica, que  la tierra se movía,  era mentira.

Las declaraciones excluyentes de un sacerdote católico, sobre una actividad cultural, no representan el amplio sentir del catolicismo que  por su definición y raíces es “universal”.

Managua, despidiendo al huracán Ida a inicios de Noviembre del 2009

Neville Cross y María Elsa Vogl
Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores