Nov
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LA NUEVA RUTA DE LA JUSTICIA

I

La nueva ruta de la justicia en nuestro país, es un símil de la novela EL PROCESO de Frank Kafka. Cualquiera de nosotros pudiera sufrir la pesadilla del personaje Josef K. quien paso a paso y día a día se ve enredado en un desesperante proceso jurídico que no tiene ni orden ni sentido, cada instancia resuelve sin resolver, llevando al pobre Josef hasta el suicidio o aceptar el delito que no ha cometido.

Algunos litigantes no llegarán al suicidio pero sí a viejos sin que sus causas caminen, se resuelvan, y  menos que lleguen a sentencia.

II

Así  como enredada es la nacionalidad de Kafka, nacido en Praga, de padre judío checo, de  habla checa y alemana, también sus estudios fueron una mezcla,  hizo la primaria y secundaria en escuelas alemanas y luego obtuvo su doctorado en Derecho en la Universidad de Praga.  De igual manera nuestro sistema jurídico tiene los intrincados contrastes de las distintas fuentes de que proviene.

Estimamos que nuestra problemática administración civil de justicia, todavía sufre de un procedimiento obsoleto.  Creemos que el procedimiento penal se ha ido mejorando pero en lo  Civil más bien se han aumentado las dificultades,  posiblemente porque se inició precipitadamente, sin la infraestructura adecuada  y sin la concertación de los involucrados.

III

Escuchamos en los pasillos de  los juzgados a un abogado que, en medio de ventas de libros, de fritangas, de locales para sacar fotocopias, ofrecimientos de dudosa moralidad y alquileres de teléfono, se expresó diciendo que aquello parecía una sucursal del Oriental. Una agraciada muchacha se mostró “ofendida” y con una mirada pícara le ripostó “El Oriental aspira a ser una sucursal nuestra”

IV

Tomemos como ejemplo lo que sucede en Managua porque estimamos que el 70 % de los casos están en la capital.  Se comenzó por centralizar todos los juzgados y a ese fin se inventariaron los juicios y se metieron en bolsas negras todos y cada uno de los expedientes.  Con ello se embotelló la administración de justicia porque los procesos se detuvieron para inventariarlos, también porque hubo que trasladar las bolsas y lo peor fue que al sacarlos de sus bolsas se encontró que  había que sumar al inventario de expedientes extraviados antes de ser embolsados, otros expedientes que no aparecieron al ser desembolsados.

V

No se contó con el entusiasmo de los Jueces, principales responsables de aplicar este sistema porque fueron trasladados a  lugares más pequeños e incómodos. También se crearon nuevos jueces ad-hoc para tratar los casos “viejos” y se centralizaron tanto las recepciones de escritos como las notificaciones.  A estas alturas ya se pueden imaginar el kafkiano estado de los procesos.

VI

Es interesante recordar que a nuestro Poder Judicial, países amigos le donaron máquinas de escribir eléctricas de las que no se pudo beneficiar el país porque en los juzgados de los municipios del interior,  que era donde se necesitaban, no había energía eléctrica y nuestra Suprema Corte anduvo  buscando como cambiarlas por máquinas de escribir mecánicas que ya en esa época estaban en peligro de extinción.   Amén de que todas las máquinas de escribir ya están desahuciadas por las computadoras.

VII

En la “nueva ruta de la justicia” u “ordice” como se denomina el sorteo para ver en que juzgado va a caer cada demanda, una vez determinado el juzgado tanto las demandas como los nuevos pedimentos se resumen y transcriben en el sistema informático, trabajo hecho por receptores que no todos son tan diestros ni en informática ni en hacer resúmenes y entonces surgen importantes diferencias entre el pedimento que uno hizo y el que que consta en el “sistema”.  La nueva ruta de la justicia a menudo viola la ley.  Así, mientras el Código de Procedimiento (Pr) que es Ley de la República dice una cosa, a veces con sólo una nota administrativa o por decisiones de los de ordice, se modifica la ley.

VIII

Citamos como ejemplo que mientras el Pr permite llevar el pliego de posiciones al momento en que el citado comparece, hoy tanto al citante como al citado les cuesta acceder ante el juez y ordice no le recibe el escrito al solicitante si no lleva adjunto el pliego de preguntas. Esta decisión de no recibir un escrito amén de  inconstitucional, es una decisión que la toma un funcionario administrativo de un “pool” de receptores sin facultades jurisdiccionales.

Las cosas caminan bien cuando hay un solo responsable con suficiente autoridad para decidir, pero donde ningún juez manda sobre sus  subalternos las decisiones caminan o no caminan por inercia. Todo se remite al omnipresente “sistema” pero el “sistema” únicamente informa lo que se mete en el mismo y para colmo cuando se extravía un documento el funcionario hace una aclaración que da frío: “El sistema todo lo sabe, pero no está programado ni para decir que un documento se extravió ni menos para encontrarlo. Lo siento mucho”

IX

Existe pues un divorcio entre litigantes y jueces otro entre jueces y secretarios, otro divorcio entre los mismos secretarios  de “administración de resoluciones” o de servicio al público y otro entre los notificadores y el público      A esta altura, alguno de los interesados se encuentra como Josef K, el personaje de Kafka, o a punto  de suicidio o  de darse por vencido.   Pero además hay procedimientos que se cambian sin previo aviso y se forma un laberinto donde con suerte uno encuentra  funcionarios gentiles que tratan de ayudar explicando por que las cosas acaban de ser cambiadas  aunque sin ningún sustento legal para este cambio.

X

Conocemos de un caso real: el período para declarar la rebeldía se da entre el emplazamiento y la no contestación de la demanda. Pero un juez que tuvo por personado al demandado, luego cambió de opinión y de oficio declaró la rebeldía la que notificó en la tabla de avisos dejando al apoderado en indefensión.  El afectado eventualmente indagó sobre la ausencia de proveídos y pidió que se declara la caducidad pero para su sorpresa se encontró con que su caso había avanzado notificándole todas las providencias  en la tabla de avisos, en contradicción con la insólita resolución de que no era parte y el juicio ya estaba recién citado para sentencia.

Sus alegatos e incidentes fueron desoídos porque su poder ya había sido declarado sin valor y no obstante que todas las resoluciones deben ser notificadas y pueden ser recurridas, el afectado tuvo que acompañar un nuevo poder y alegar lo que tuvo a bien.

XI

En “el nuevo orden de la Justicia”, los jueces no saben cuando se notifican sus providencias. Los que notifican solo cumplen con la ley y envían las cédulas diligenciadas a otra unidad  mientras que  los de atención al público, con muy buena voluntad tratan de aclarar las cosas que a veces parecieran caminar o detenerse por sí solas. Con frecuencia las notificaciones no son ajustadas a derecho y las pérdidas de cédulas o documentos son  el pan nuestro de cada día.

Solo narrar el proceso de pagar las costas causadas por una rebeldía requiere un escrito a cuatro manos especial que no nos comprometemos a escribir. Baste  decir que “Ordice” tiene prohibido recibir el dinero que  el Juez de la causa ordenó que se acompañara al escrito y como el acceso de los litigantes a los Juzgados  está entre limitado y prohibido, el  rebelde se quedó como el personaje Joseph K, en “El Proceso.

XII

Para quienes duden de que a nuestros años anduvimos deambulando por estos lugares les decimos que cerca de los cubículos de los nuevos jueces de familia leímos este  a GRANDES LETRAS espeluznante rótulo: ” vigilancia y EJECUCION de adolescentes”. XIII     Confiamos y quisiéramos que estas lineas ayudasen a expeditar el encuentro real entre  la nueva ruta de la justicia con la buenas intenciones con el que fue concebido.

Managua, Año 2009 con premonición de niños quemados en ocasión de las  Purísimas que se avecinan.

Neville Cross y María Elsa Vogl,

Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores

Nov
29

Los Laberintos de los Abogados

I

Ser abogado y Notario Público en Nicaragua no es, hoy por hoy,  motivo de orgullo y exaltación, entre broma y serio se le hacen las cruces a un abogado.

Abogados han confesado que algunas veces su principal rival no es la contraparte, sino el cliente mismo. Con frecuencia se tornan irascibles e insistentes y se olvidan que no son ni ellos ni sus abogados los que mandan sino que, a veces,  las leyes y  más frecuentemente los jueces.

II

No se crea que los Abogados las tienen todas consigo, además del cliente irascible, están en  la lista de sus cuasi enemigos el Registro Público de la Propiedad, el Registro Civil de las Personas, los Juzgados, Tribunales y la Corte Suprema. En fin, todos los entes que deberían coadyuvar con el profesional del derecho en el ejercicio de la profesión, en defensa de las leyes y en la correcta relación entre la sociedad y el derecho, pero en vez de coadyuvar, a veces sirven de freno.

Nuestra Excelentísima Corte Suprema a veces por reglamentar el procedimiento de los Ordices ha ampliado sus facultades hasta en algunos casos llegar casi a legislar.

III

El Registro de la propiedad se arroga facultades para ordenar a los Notarios Públicos como deben o no deben redactar una escritura pública, invadiendo la fe pública y haciendo exigencias sin apoyo de ninguna ley.

Haciendo caso omiso de la Ley del Notariado y sus reformas y leyes aplicables a cada caso, la negativa de inscribir una escritura pública puede ser por cuestiones de redacción y no por defecto de forma o de fondo, en otras palabras, porque al registrador no le gustó el estilo de redactar del Notario Público.

IV

Fuera del área gubernamental, con los bancos, ahora privados, pasan cosas parecidas. Sus abogados pueden afirmar fehacientemente y sin pena que una escritura es nula, o defectuosa porque se aparta de la redacción cajonera o cuadrada que ellos conocen y muchas veces por  algo tan sencillo como que no les cayó bien el estilo. La afirmación de que es nula una escritura debería estar sustentada en un artículo de la ley o mediante los procedimientos establecidos en el Código de Procedimiento Civil.

Pero apremiados por los clientes que exigen celeridad,  el hacer uso del recurso de ocurso no es conveniente y a menudo se negocia o dándole gusto a como les da la gana a quienes legislan desde su caramanchel bancario,  malo de por sí, o peor aún, subsanando  con coimas las supuestas fallas de forma.

V

Abogados y  Notarios Públicos son atropellados desde posiciones, puestos o fuerza y no es inusual que los abogados acepten la exigencia bajando la cabeza en vez de rebelarse y exigir, por los recursos legales, el estricto respeto a la ley.

Igual tragedia sufre el  pueblo cuando solicita un servicio público pues le  ponen barreras casi insuperables. A nuestra edad ya nos tocó hacer largas filas en el INSS para entrar en la lista de los viejos sobrevivientes que solicitamos nuestra jubilación; siempre nos falta una foto o un papel que llevar y anualmente debe hacerse otra fila y sufrir el mismo vía crucis, que nos hace evidente la conciencia del peso de nuestros años, al subir, una a una, las diez y seis gradas que van desde la acera hasta la oficina de atención al público en el edificio central del INSS y solamente para  constatar que el viejo jubilado sigue siendo un viejo con vida, si no se murió en ese afán. O cayo muerto bajo una carpa asoleada esperando su pago.

VI

Nuestra justicia está tan intrincada que pedir un apoyo judicial en un Juzgado del interior que debe ser cumplido en Managua requiere que el oficio entre en la ruleta del Ordice y perderse en un pool de jueces y secretarios creados sin ley ni recurso y si quieren saber sobre su legalidad o constitucionalidad consúltenlo en El Castillo de Kafka, pues en nuestros códigos no está.

Si el debate tiene roce o color con altas autoridades políticas los escritos en nuestro país de cultura beisbolera boleando se los bolearán pero poco le resolverán. Además de manejar bien las leyes, los abogados tienen que conocer de qué partido político es su cliente, la contraparte y los entronques que cada quien tiene.

VII

El Abogado y Notario Público aunque sea notorio, no sabe que pasará con su caso después de cruzar  la tan criticada ventanilla de ingresos porque unos juicios aceleran que da vértigo y otros caminan  como de a pie y hay rumores de influencias exógenas que no se han comprobado.

Hay lágrimas por términos y notificaciones en sentencias de alimentos firmes, que se atrasan mientras los precios de los alimentos suben de suerte que cuando las madres reciben al dinero de  la pensión ya no pueden comprar  lo que esperaban. Y se trata normalmente de pensiones para el alimento de nuestros infantes. Así quien sufre más que los Abogados y Notarios Públicos, es el pueblo humilde que no tiene ni quien lo represente ni quien se interese en sus derechos.

Pareciera que estamos abocados a crear un sistema para evadir la ley y para que leguleyos sin conciencia puedan medrar. Así casi, que tristeza, ni vale la pena ser Abogado.

VIII

Con nuestro indoblegable optimismo, preciso es reconocer la notable mejoría en el Tribunal de Apelaciones de Managua y que así como han ido desapareciendo de nuestras carreteras los reductores de velocidad o policías acostados, creemos que este estado de cosas no puede ser perenne.

Tenemos fe que  más pronto que tarde todos hemos de reaccionar y el ordice tendrá que ordicearse y recobrar el Norte perdido por tristes que se vean las cosas hoy.

El quid principal es que la raíz del problema está en todos nosotros y por más que nuestra Excelentísima Corte Suprema destituya jueces que lo ha hecho a manos llenas, los nuevos nombrados o traen consigo el mal o los interesados nos encargamos de corromperlos.

Managua en medio de las dudas de nuestros comicios electorales del 2008

Neville Cross y María Elsa Vogl
Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores