Jul
25

DE RACISMOS Y OTRAS DISCRIMINACIONES

I

Corre por Internet un aviso de PELIGRO: Dentro de unos veinte años la población de Europa y Estados Unidos será mayoritariamente de razas no anglosajonas, o caucásicas, como le llaman los estadounidenses. La nueva mayoría será de raza y religión musulmanas.

En este mensaje, que lo confirman con proyecciones estadísticas de población, se dice que si los crecimientos siguen su curso, en 25 años la Unión Europea tendrá 52 millones de pobladores musulmanes y Estados Unidos 50. Luego van desgranando cifras por país y se alertan del peligro inminente de que en 50 años los musulmanes dominarán el mundo.

II

Pasa que para que un país conserve su raza y por ende su cultura es necesario que la tasa de natalidad por matrimonio sea mayor de 2.1, y en muchos países de Europa y en Estados Unidos su tasa anda entre el 1.2 y el 1.8, mientras los emigrantes tienen una tasa de natalidad del 8.1.

Le adjudican a Kadaffi el pronóstico de que en 50 años, ayudados por la migración, los medios de comunicación, la publicidad y el dinero estarán en manos musulmanas, y será innecesario el terrorismo, pues sin guerras ni violencia los musulmanes gobernarán la tierra.

III

Un mundo cada vez mas rápido, digámosle globalizado, se divide y subdivide en racimos de razas y etnias multicolores, que conviven en diversos países. Pero no los Judíos. Ellos dividen las razas de una manera muy simple: solo hay dos tipos de personas: “nosotros” los judíos y “los otros”, los no judíos.

Claro que para “nosotros ” ellos” son los judíos. Pero errantes por dos mil años, sin patria y con una Tierra Prometida, sufriendo toda suerte de persecuciones, pasando por la “santa inquisición” y el “holocausto” del que no nos permiten ni dudar, lejos de haberlos debilitados, la verdad es que ahora “ellos” son mucho más fuertes que “nosotros”, los “otros”, o los demás.

IV

La guerra de liberación le costó a Nicaragua más de cincuenta mil muertes. El uno por ciento de nuestra población. Es porcentualmente uno de las peores experiencias en guerras, pero no lo consideramos un acto de fe que exija sanciones de quien dude o se pronuncie en contra de esta verdad histórica.

Que vengan “ellos” o “nosotros” a investigar, a sacar nombres y averiguar lo que deseen. Quedamos pocos nicaragüenses de uno u otro bando que no hayamos aportado un familiar muerto de nuestra propia multiétnica raza.

V

Pero si de dogmas de fe se trata, nosotros aportamos dos dogmas UNO:” ellos” han sufrido mil crueldades infinitamente injustas y DOS: controlan desproporcionadamente una fuerza increíble, desconocida e invencible, a veces invisible y muchas veces estruendosa y cruel como la ejercida sobre Palestina. “Ellos” están en las transnacionales, en los órganos financieros mundiales, en los organismos que controlan el quehacer económico y político como el FED, dominan en lo mediático, llámense cadenas de TV, Diarios, sitios de Internet, imprentas y hasta Cine.

Un sencillo ejemplo: el boom del virus porcino que ya no es ni porcino ni tan terrible, tiene a los gobiernos del mundo siguiendo estrictas instrucciones por los réditos de “ellos” mientras se ignoran, los asesinatos de sindicalistas en Colombia y las muertes infantiles por pobreza.

Por lo general están a la derecha de la derecha extrema, de quien se sirven. No es un secreto que manejan los hilos del gobierno estadounidense y para “ellos” es prioridad importante restablecer este manejo cuando se debilita.

VI

Recién el Partido Republicano Norteamericano celebró una cena para recaudar fondos donde logró $14.5 millones, en dicha cena Gingrich (de quien aclaramos que no es judio, solo de la extrema derecha, planteó la necesidad desde ya, de aglutinar las fuerzas de los “Halcones” y definir los ejes de publicidad en las críticas contra Obama y enfatizar “las bondades” del plan de Cheney para la defensa de Estados Unidos, (léase más guerras).

Al evocar a Jimmy Carter como un idealista que no fue reelecto por su posición blandengue con unos rehenes en Irán, Gingrich insinuó que la política militar de Obama permite que a corto plazo se de un segundo ataque al territorio estadounidense.

VII

¿Es acaso eso lo que desea Gingrich para que fracase el primer presidente negro no judío? Pero la derecha gringa desde ahora se está preparando para las elecciones de término medio, el “mid term” donde se eligen una gran cantidad de senadores y diputados. Gingrich aboga por quitarle a Obama el control del Congreso y les dijo a los comensales “No soy un ciudadano del mundo, soy ciudadano de los Estados Unidos”..

Los neorracistas exclaman: “Hay que cerrar el ingreso de inmigrantes”, “Hay que proteger a los ricos para que el país vuelva a crecer”

VIII

Si pensamos en cuantas migraciones obligadas fueron castigadas por el racismo, llevados hasta la esclavitud en todo el orbe, cuanta población nativa fue exterminada y mestizada ¿Es posible hablar de razas superiores?, ¿Son nuestras cuatro manos menos nicaragüenses por la mezcla de innumerables razas que se cruzan en nuestras venas?

Nosotros como siempre nos declaramos optimistas, creemos que hay al menos leves síntomas de paz en medio de las crueldades del medio oriente y que el crisol de razas en el planeta entero, va a ir diluyendo o mezclando los “nosotros” con los “ellos” y se darán mayores espacios para un mundo mejor, aunque los quijotes y sanchos panzas, las derechas y las izquierdas seguirán sus alternativas a veces de un extremo a otro.

Managua, Julio con lluvias y truenos en el 2009

Neville Cross y María Elsa Vogl

Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores

Jul
15

CRONICA FELIZ DE UNA ESTADIA ANUNCIADA

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Fue la semana pasada y aun me parece que esta sucediendo, se me aviso que llegaría mi nieta a dormir conmigo, pero fue todo un maravilloso milagro. Quizás porque en esos días había estado algo deprimida.

Yo estaba pues con el corazón dispuesto pero ese día todo fue diferente, repentinamente un torbellino de luz, color, movimiento, risas como campanitas, irrumpió en el jardín y me sentí como Dorothy en el Mago de Oz, arrebatada por el remolino, que me envolvió y de pronto se detuvo pero con toda su luz brillando y las campanillas de risa ahora decían abuelita, abuelita.

Suspire y vi el rostro feliz de Ana Isabel rodeado de esa hermosa mata de cabello rebelde, alborotado y que oculta y deja ver el diamante de su mirada alternativamente.

Me dije, se acabo el milagro, pero no, la magia es mi nieta, tanto en calma, como pocas veces está, como en bullicioso alboroto. Así que no supe ni como estaba de nuevo arrebatada y no muy consciente, se que ella se dirigió con paso seguro a mi-nuestro dormitorio, acomodo su ropa en su estante, sus juguetes en la parte que le toca en el mueble de música, salio luego con el bolso de su nana para acomodarlo en el dormitorio en que la Nana dormiría.

Esperen no he hablado, es que no me ha dejado hacerlo, no he hablado de Estrellita, la perrita que acompaña a Ana Isabel y que es tan inquieta, traviesa y revoltosa como ella, y pareciera que desea ser tan cariñosa como mi nieta, pero a su perruno modo. Estrellita lucia un vestido rojo con una estrella brillante estampada, Estrellita era parte del barullo que me atropello al entrar.

Digo yo que ser abuela es un estado de gracia, pero también es un estado de estupor, las cosas van pasando rápidamente y una ni cuenta se da, Anita pidió chocolate, tomo “rojita”, tendió sus juguetes sobre mi cama y en ese momento sentí que mi cuerpo me gritaba que me acostara un momento, vi un trocito de mi cama desocupada y me recosté comenzando a acomodar huesitos al descanso.

Que va descanso!!, Estrellita vio la oportunidad de demostrarme su cariño y de un salto subió no solamente a la cama sino a mis piernas y luego trotó rauda sobre mi panza hasta zambullir su hocico frió ente mi cuello y oreja para darme lambeteos sorpresivos. Me dije a mi misma ¿esta soy yo?, con una perrita encima sacudiéndome su simpatía, me di cuenta que cubrí mi rostro con las manos, pero la magia de una risa feliz, no de la perrita sino de mi nieta me tenían sumergida nuevamente en el Mago de Oz, Estrellita dio por finalizada su demostración de amor y salto al suelo, increíble, en mi boca habían pelos de perro!!!.

Y después no me digan que no creen en milagros, estos suceden si una nieta amada esta cerca tuyo.

Viendo frustrado mi intento de descanso me levanté para dirigirme al sillón reclinable, ¿y quien estaba ahí?, sí, lo adivinaron: Estrellita con su lengua de fuera y ladridos felices.

¿Cómo llego la hora de cenar?, no se, pero ahí estábamos sentadas a la par intercambiando comida de nuestros platos, a la par que Anita cenaba empujaba la silla de enfrente con sus piecesitos y tumbaba la botellita de agua, la suya, la especial. Siguió a una entrometida hormiguita que osó subirse a su mantelillo hasta que su dedito la aplasto castigando su osadía. Y entre platicas, risas y no muy elegantes formas de estar a la mesa terminamos de cenar.

Yo me sentia llena de burbujas, ¿que si estaba rendida? definitivamente si, pero intensamente feliz. El día terminó con los preámbulos de prepararse a dormir, y llego la magia de nuevo. Ella tomo su “pacha secreta” y luego se acomodo dándome la espalda, pero pegándola a mi pecho, tomo mi brazo y se lo envolvió en su cuerpeo, me pidió quedito que le repitiera por favor aquello que le dije una vez que ella era lo mas importante de mi vida, les juro yo estaba en el cielo cuando se lo repetí, luego mas bajito me pidió si también podía decirle de nuevo que ella era a quien mas amaba en toda mi vida, se acomodo con la respuesta y de pronto, así no mas zas!, se durmió.

Fue entonces que pude acomodar poco a poco, con aquel ungüento bendito de su presencia, los 208 huesos de mi cuerpo, sobando con su respiración cada uno de mis 650 músculos y me dormí con esa feliz irrealidad tan real que es el milagro que descansaba acunada en mis costillas.

Se me pasó por alto contar, porque no cuentan los inconvenientes cuando vives un milagro, pero esa apreciación y contabilidad de músculos y huesos tuvieron su causa en mi aparatosa caída de la que mi nieta se siento absolutamente culpable porque me resbale en un “pipí” que dejo regalado Estrellita. A la culpa se unió la visión de sangre saliendo de mi codo, y como ella es hija y nieta de desmayadores de oficio, algo que llaman muy cientificamente “sindrome vasovagal”, antes de levantarme del suelo estuve dirigiendo la secuencia a seguir para que reaccionara mi nieta, la nana la acostó con la cabecita mas baja, luego le indique la maniobra de tomar sus piernitas y subir sus rodillas sobre el estomago una y otra vez, en operación bombeo y luego la también mágica “rojita” con su exagerado dulzor. Después que la niña tomó color y estuvo convencida de que no había culpa de su parte, procedí al lento y cuidadoso procedimiento de levantarme del suelo, cuyos detalles no pertenecen este relato.

Nos amaneció con el sol entrando por mi ventana como cada día, pero esta vez era un sol que sonreía y reía y daba besos, se desperezaba y rápidamente comenzó la rutina que jamas es rutina de otro día con mi nieta.

Se repitió el desayuno y almuerzos poco formales pero muy divertidos (recuerden que las mamás educan, las abuelas consienten).

El baño tardío y alborotado donde intercambiamos ayuda, yo le lavo su hermosa cabellera con todo el primoroso juego de tocador que siempre la espera en mi casa, y ella lava mi espalda enérgicamente con un cepillo, esponja, tohallita, mucho jabón y risas.

Durante el día hubo desfile de modas de nieta y mascota, con los mas coloridos, lucidos y modernos atuendos, creo que la próxima vez necesitará mas equipaje porque también usó los trajecitos que ya ajustados le aguardan en mi, digo su, closet.

Fue a pasear a Estrellita con mucho orgullo, me pidió mi tarjeta de crédito para comprar chucherías, con esas mismas palabras, porque en su paseo iría hasta el super del barrio donde abundan chocolates, sorbetes, galletas y demás antojos infantiles. Aquí una lección de economía practica: las tarjetas no puede firmarlas ella aunque todos sepan en el super que es mi nieta, al fin aceptó dinero en efectivo con la difícil explicación de como ese dinero es igual al plástico. Dio a la Nana el dinero y con mucha seriedad tomo un papelito donde le anote el nombre de un medicamento que me hacia falta y que podía encontrar en el mismo lugar que los dulces.

De los pueblos felices se dice que no tienen historia, las abuelas felices tampoco la tienen, y es que todos los días son de fantasía, quizás se vive a como se califican las obras de Nicolas Guillen o García Marquez, en un realismo mágico, o como yo le llamo en un estado permanente de gracia.

Y esta es la crónica no de una muerte anunciada como titula Gabo su cuento, sino de un viaje a la felicidad anunciada.

Managua, 15 de Julio del 2009
María Elsa Vogl

Jul
10

19 de Julio

Otra vez se acerca a mí, a nosotros, un aniversario más de la Revolución Popular Sandinista, y yo la siento así, con todas sus letras y palabras, con las manos unidas al FSLN, esas siglas que en 1979 dejaron su secreto al aire y nos reconocimos como hermanos.

En estos días rememoro aquel deslumbramiento de luz, aquella ancha sonrisa tendida de lado a lado en Nicaragua, cubriendo piadosamente heridas y muertes. No había lugar para angustiarse, el sol estaba saliendo y nos indicaba el largo y difícil camino que estábamos por emprender.

Con el corazón agradecido a todos los caídos, recogimos su empeño y su sacrificio y enarbolándolos muy en alto, empezamos a desenmarañar como construir la patria que soñamos, la patria justa, solidaria, la patria para todos.

Estudiamos mucho para conceptualizar el sandinismo de Sandino, de Carlos Fonseca y de la realidad que nos tocaba vivir, de eso ha habido y habrán muchos comentarios y contrapuntos, desafortunadamente también hubo y habrán divisiones y luchas que en 1979 no me imaginaba.

Por eso quiero recordar nuestro 19 de Julio, no solamente el río de pueblo palpitante que se unía y celebraba, sino de los sentimientos puros y generosos, de la mística de esa época gloriosa. No estábamos engañados en cuanto a que la nueva lucha apenas comenzaba, pero la emprendimos con entusiasmo y mucho amor.

Cada día faltaban horas para trabajar en el lugar que nos colocaba la historia, para además hacer turnos en el puesto de mando del lugar de trabajo, en el local de Zonal y después, en medio o antes, ir a cortar algodón, café, pertenecer a las milicias populares, ser vigilante del barrio y estar en un CDS.

El horario laboral pasaba casi siempre de las 12 o 15 horas, además de los trabajos voluntarios y del sinnúmero de tareas en que nos entregábamos, y no devengábamos siquiera 50 o 60 dólares al mes, sin quejarnos ni exigir más.

Recuerdo la voz de mi hija con sus escasos 6 años diciéndome: mamá yo se que tu estás trabajando mucho por nuestro futuro pero yo quiero verte ahora, y entonces tuve que buscar el tiempo donde parecía que ya no había, pero que necesitaba encontrarlo para formar a los hijos.

Una mañana soleada mientras desayunaba con mi uniforme verde olivo puesto, el gallopinto de arroz con frijoles “Viterra” grandes y fofos como las vitaminas y le agregaba a mi café el azúcar morena que se nos suministraba, vívidamente recuerdo que una gran paz me invadió, sabía a ciencia cierta que, por mi cercanía al CDS de la Comarca de Nejapa, todos y cada uno de los vecinos comarcales a quienes conocía de nombre y apellido, tenían también su huevo, frijoles y azúcar morena en su mesa y además leche para cada niño, como lo había para mis hijos.

Esa mañana fue para mi el despertar a un “estado de gracia”. Entonces tomé conciencia y mi trabajo adquirió el sabor de la justicia, todo lo poco que yo estaba haciendo, lo hacía para todos, lo poco que yo tenía, lo teníamos todos.

En el centro de salud habían médicos dedicados, también muchos médicos cubanos que venían a curarnos sin cobrar y medicinas que antes no conocíamos, pero las recibían no solo los dirigentes sino todo aquel que las necesitara. No me invadía la tristeza al ver vacíos los supermercados pues estaba consciente de que antes éramos una minoría quienes disfrutábamos de estantes llenos con productos extranjeros, de ropa de marca y de azúcar refinada, pero ahora con una tarjeta de “racionamiento” como la llamaban en alusión a las tarjetas de los cubanos, todos lográbamos el mismo alimento básico.

Mis sobrinos se unieron a la jornada de alfabetización y conocieron de muchos lugares donde no llegaba ni se conocía la sal ni el azúcar. Lugares donde no habían médicos, si acaso alguno que otro curandero de buena o mala fe, pero al concluir aquella memorable jornada ya se habían abierto trochas o caminos para suplir a quienes antes no tenían nada. La derecha nos acusó entonces de estar igualando la pobreza.

Pudiera haber escrito entonces, como era mi manía el hacerlo, sobre rumbos menos populistas (palabra que entonces no se usaba) de como hacer crecer la riqueza para que todos pudiésemos obtener más bienes en el reparto equitativo de lo que producía nuestro trabajo, pero entonces estaba deslumbrada por ese brillo de equidad y solamente trataba de hacer mejor lo que estábamos haciendo y tratar de llegar hasta donde queríamos y podíamos llegar.

Siento una profunda devoción por el recuerdo del arribo de combatientes parientes, amigos, y aún desconocidos, que llegaban a nuestro hogar, polvosos, picados de zancudos, hambrientos, pero con los rostros luminosos, ay! aquellos abrazos interminables, las anécdotas homéricas compartiendo un café milagrosamente conseguido.

Hay muchas otras cosas que para mí significan este aniversario, como aquella confianza de poder llevar en mi coche a una pareja desconocida que estaba pidiendo “raid” en la carretera, que hoy no llevo aún sea una madre con su niño; se calienta mi alma al recordar aquella solidaridad incondicional y gozosa de ayudar a otro sin desconfiar. Hoy ya no abro la puerta de mi casa a un desconocido como antes se la abríamos a todos, cuando todos éramos hermanos.

¿Y como olvidar el olor a la Plaza?, El calor de multitudes afines, las canciones ya no cantadas sino casi “berreadas” de entusiasmo, el sabor del sentimiento de que éramos un solo pueblo.

Hoy no estoy ahí, ya no me encuentro a mí misma como perteneciente a la hermosura de una nación que quería regirse por la justicia, aquella tan cercana a la que Cristo predicó y que nos unía a cristianos y no creyentes en un solo puño cuando entre cristianismo y revolución no había contradicción.

También hoy, muchos años después y en las circunstancias actuales aún repito con el Comandante Carlos Fonseca: Soy optimista respecto al futuro de la lucha revolucionaria en Nicaragua, lo que no quiere decir que no añore la mística perdida, ni ignore los grandes obstáculos que tenemos por delante.

María Elsa Vogl
Colaboración como Miembro del CNE para: “A 30 años del Triunfo de la RPS”