Jun
19

EL CINE

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I

Respetando escritos de los expertos en esta materia, creemos que como seres humanos podemos expresar nuestras opiniones acerca de esta forma de entretenimiento que cautiva a toda clase de espectadores.

Crecimos viendo películas de Disney en las primeras ediciones en Technicolor, con emotivos temas de Bambi quedando huérfano, la Bella Durmiente, Cenicienta, El mago de OZ y de vez en cuando algún héroe de capa volando y héroes de espada. Se desplegaron ante nuestros ojos las películas épicas bíblicas de gran suntuosidad.  ¡Qué lejos de las grandes producciones de hoy que nos dejan boquiabiertos con su tecnología!

II

De aquella época son también las extraordinarias producciones  que forman el cuadro de honor del cine, como Lo que el viento se llevó, Casa Blanca,  El Halcón Maltés, también actuado por Humphrey Bogardt, y tantas otras.

En nuestra juventud asistimos al Margot, González y el Salazar para ver las películas de guerra sobre las victorias norteamericanas y algunas de las victoriosas fuerzas aliadas, gran época de propaganda en todos los frentes de la expansión norteamericana.

III

Hace poco vimos un documental sobre las persecuciones que se dan en una mayoría de películas, en dicho documental nos explicaron que cuando un guión no alcanza los noventa o cien minutos que deben durar las películas que se precian de serlo, se hace preciso rellenar el espacio que le falta con cualquier cosa que complete esa duración.

Aunque entre anuncios y avances de próximos estrenos, se espera que la estadía de los espectadores sea de dos horas, hay guiones que se quedan cortos y es entonces donde se recurre a la táctica distractoria o dilatoria de quince minutos de persecución.

Persecuciones que pueden ser de hombre a hombre o de hombre a pie que persigue y alcanza a un montado a caballo o álgidas persecuciones entre ambos montados y sus variaciones. Últimamente  se han dado persecuciones de a pie para montarse en un avión o persecuciones desde un bote a un carro o viceversa pero en fin quince minutos de suspenso de persecuciones tan variadas que le tomó al documental los cien minutos de rigor para resumirlas.

IV

El resultado de volverse un estudioso de estos paréntesis de persecuciones es como la medicina del matrimonio que cura la ceguera del amor. Un estudioso de estos guiones se abstrae de la emoción que quisieron venderrnos y entra la razón a elucubrar sobre estas disertaciones.

V

Otra  variante de relleno  es la lucha entre el protagonista bueno contra el malo, donde a menudo se emplean toda suerte de armas sofisticadas que deberían acabar con todos los actores pero anti-sofisticadamente no eliminan ni aciertan a los protagonistas, excepto a  actores de segunda importancia hasta que el bueno y el malo se tienen que lidiar a “trompón limpio” donde el malo comienza ganando con ardides “deshonestos” hasta que agotado el tiempo que se quiere gastar y habiendo ganado en suspenso, el bueno finalmente derrota al malo.

¿Y que nos dice esto? pues que los espectáculos le dan al público lo que el público demanda y pareciera que el gusto general mediano (o mediocre) prefiere las películas que llevan persecuciones y estallidos de violencia, bombazos, incendios, ráfagas de metralla, crueldades y cruda violencia.

Con la reiteración se crea el circulo vicioso de la violencia, que educa y acostumbra  al público a escenas apocalípticas y éste reclama más violencia, hasta hacer de nuestros jóvenes una clientela cinéfila ávida de “emociones fuertes”

VI

Y mientras el público siga dándole votos democráticos en este mercado de espectáculos, tendremos que aceptar que Hollywood seguirá ofreciendo persecuciones y luchas más o menos sangrientas según la característica o metraje del guión, sin importar que la violencia se vuelva cotidiana y baladí, tanto que nuestra juventud la asume como forma normal de vida repitiéndose desde  las barriadas y favelas hasta francotiradores enfermos que llegan ametrallando estudiantes saturados de frialdad con la vida de sus semejantes y con valores de que los débiles no merecen vivir.

VII

Igual fenómeno se produce en la series y novelas de televisión, donde la violencia va tomando cada día más preponderancia dejando a un lado la intriga y el romance, reflejando y re-orientado lo que no quisiéramos que fuese una representación de una nueva realidad.

No tienen mejor perspectiva los juegos de video donde se destripan a marcianos, enemigos (no se sabe por que son enemigos pero son enemigos y hay que desaparecerlos) y en los que se contabilizan los muertos a favor y se premia el sobrevivir de los ataques o se muere ante la pantalla.

VIII

Se producen películas quizás moralizantes en que el bien gana, y gana con todo el increíble andamiaje de la técnica moderna, como AVATAR, o la Guerra de las Galaxias, donde principalmente se despliega ante nosotros un extraordinario espectáculo.

El cine moderno nos trae las fantásticas películas de Spielberg sobre habitantes de otros planetas, el regreso de los animales jurásicos y algunas más serias pero todas recaudadoras de millones en las taquillas internacionales.  También aquí encontramos las persecuciones, violencia y afortunadamente en muchas de ellas  el triunfo del bien.

IX

Habemos cinéfilos y televidentes que quisiéramos ver un poco más de tranquilidad en las pantallas, más dramas o romances eternos sin tener que indigestarnos con el relleno de las persecuciones y la violencia, la sangre y las muy graficadas muertes atroces.

El mundo esta lleno de tragedias, muertes innecesarias, injusticias sin fin, creemos que muchos no necesitamos de monstruos babeantes que desgarran hombres como si fueran corderillos, o vampiros con complejos de culpa por amores incomprendidos, o demonios flameantes que calcinan a las personas.

Mientras seamos minoría tendremos que seguir de románticos o de ingenuos pensando que el cine es un entretenimiento o una escuela para mejorar a las personas y por ende a la sociedad y no una fábrica de utilidades, donde el éxito o el fracaso se mide por las taquillas.

X

Confiamos que eventualmente habrán más personas de buen corazón y mejor gusto para dar paso a bellas y mejores producciones, con fabulosa tecnología y donde el hombre no sea un lobo para el hombre, sino una emulación hacia un mundo más ético y equitativo.

Managua, en media Copa Mundial de 2010

Neville Cross y Maria Elsa Vogl

Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores

Jun
7

DE SEÑOROS Y SEÑORAS

I

Después de leer y hasta escribir sobre los problemas financieros que ahogan al mundo, y encontrar que se ven  pocas salidas aunque algunos más optimistas dicen que el panorama no es tan oscuro como lo pintan, parafraseando a nuestro Inmortal Rubén, decimos: y si contáis con todo os falta una cosa: el  humor.

Y entonces nos encontramos con gran cantidad de artículos, pronunciamientos, noticias, etc. sobre el uso de palabras en masculino y femenino.

II

La elección de la Señora Chinchilla como Presidente de Costa Rica alborotó los comentarios y aún a sabiendas que entramos en un peligroso terreno, nos arriesgamos a las críticas del feminismo (¿o feminisma?)  y de feministas más ardientes y de algunos sesudos escritores que buscando el desarrollo más rápido del idioma, se sacuden la estricta camisa de la Real Academia de la Lengua.

Que Dios nos coja confesos pero de antemano enfatizamos que no somos preciosistas del idioma, ni expertos gramáticos, ni mucho menos machistas, ni machistos, por lo que esperamos que acojan con humor nuestras observaciones.

III

Nos alienta que coincidimos frecuentemente en este tema con grandes estudiosos del idioma, hemos leído devotamente la gustada columna de Doña Inecita hablando del idioma, a don Roger Matus y su instructiva columna y leído algunas observaciones y  algunos artículos de la Insigne Maestra Doña Floricelda, que nos legara la minuciosidad de una correctora de textos, “policía del idioma”

Con todo los riesgos, abordamos estas cuestiones “de sexo” en contra de quienes insisten en llamarlas cuestiones de género, y que influyen en que nuestro idioma en vez de irse agilizando haya dado un paso atrás. Y que los y las  comunicaciones se hayan vuelto más obtusos y obtusas.

IV

Conocemos que gramaticalmente una presidente es una mujer que preside y una  estudiante es una mujer que estudia  pero entonces y si de política se trata deberíamos  llamar al varón presidento y a la dama presidenta (¿o varón presidente como leímos recientemente?).

El iniciar una intervención pública “políticamente correcta” se hace de larga introducción dependiendo del público,  (¿o será del público y de la pública) al que nos vamos a dirigir,  pues tendríamos que decir: Señoros y Señoras, niños y niñas, adolescentos y adolecentas, trabajadoros y trabajadoras, compañeros y compañeras y así sucesivamente. Y no sabemos si hay que poner primero el femenino y después el masculino.

Y no es invento, lo hemos escuchado y leído frecuentemente.

V

Leímos un rótulo en una oficina publica que ya exageró. Las ciudadanas  y ciudadanos son sujetas y sujetos de derechas y derechos.   Y nos encontramos a un señor que al leerlo protestó diciendo ¿ y por que los nacatamales son de chancho o puerco en  vez de chancha y puerca? y en son de broma agregó “conste que yo  escogería  el nacatamal de pollo porque de polla ni pensarlo”

VI

En nuestro punto de vista el andar buscando las palabras “neutras”  para evitarnos las críticas feministas o el escribir o decir la misma palabra dos veces, una terminada en a y otra en o, hace engorroso el leer, escribir, hablar y escuchar. Y por ende de difícil entendimiento.

Peor aún si hay que poner el incómodo signo de @ para designar a ambos sexos, ¿cómo se lee el arrobo o  la arroba cuando l@ encontram@s escrit@?

VII

En español normalmente se les asigna a todas las palabras un sexo, con independencia  de su realidad sexual. Esta regla es la que nos mete en problemas con la obsesión de como definir el sexo, cuando se trata de hablar de objetos y objetas o de ideos e ideas, etc.

Pero entendemos que hay una realidad sexual, las feministas plantean que si al hablar forzamos la identidad sexual cuando se trate de personas, se iría combatiendo al machismo al quitarle la influencia en el comportamiento social que pueda tener el que muchos plurales tengan terminación masculina, o género masculino para designar ambos sexos. Se dice que nuestro idioma le da preponderancia al sexo masculino.  Como cuando decimos hombres para referirnos a hombres y mujeres o niños para referirnos a niños y niñas.

Quizás sea más importante tratar de educar a todos en equidad y  respeto a las mujeres, a sus derechos y su dignidad, y así el idioma probablemente cambie por el cambio de mentalidad. Creemos que es más fácil hablar según vivimos que lograr que se viva según hablamos.

VIII

Nicaragua es tierra de grandes poetas, somos productores de poetas y poesías mundialmente reconocidas, pero nos rehusamos a decir  poetos y poetas. A nosotros nos gusta el término poetisas, aceptado por la RAE.

IX

Tendremos que decir ciclistos y ciclistas, pilotos y pilotas, piratos y piratas o usar otros  nombres para alejarnos de la confrontación. Creemos que sin ir a contrapelo del buen idioma podemos entendernos, buscando mejor el humor que contradicciones o enojos y enojas sobre este tema.

Managua remojados de lluvias a fines de Mayo de 2010

Neville Cross y María Elsa Vogl

Miembros del Centro Nicaragüense de Escritores.